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Vivir con Miedo a la Deportación (2da Parte): Cómo Crear Espacios Seguros

Monday, August 27th, 2018

USC logoEste blog fue escrito por personal de la Facultad  Suzanne Suzanne Dworak-Peck de Trabajo Social de la Universidad de California del Sur (University of Southern California, USC) y fue publicado aquí originalmente. L@s autores/as dieron permiso expreso a la Red Nacional Latina para aquí volverlo a publicar.

Para quienes trabajan en el campo del trabajo social, puede volverse un reto proveer el cuidado necesario de la salud mental que necesitan las personas indocumentadas. Muchas familias temen buscar la ayuda de servicios esenciales para su salud mental, debido al temor de que ello ponga a riesgo a que quede expuesta la condición de indocumentad@s de algún miembro de la familia. Además, las personas latinas e inmigrantes ven de manera negativa el reto de presentar problemas relacionados con la salud mental.

“La cultura es como un arma de doble filo. Por una parte estás protegid@ por una cultura que es en general colectivista y centrada en la familia, donde la fe y la esperanza juegan un papel protector muy importante”, dijo Barrio. “Pero por otra parte, es una cultura donde existen tales malentendidos y falta de información adecuada sobre el tema de la salud mental y las enfermedades mentales que se vuelve un obstáculo a que las personas busquen ayuda a tiempo o estén dispuestas a recibir ayuda.”

Para entender mejor las necesidades de las familias enfrentadas a retos relacionados con la salud mental, la Dra. Barrio y su colega, la Dra. Paula Helu-Brown, trabajaron en colaboración con el Consulado Mexicano de Los Ángeles para crear el primer programa de su tipo para la salud mental, el cual ofrece servicios gratuitos en el mismo consulado, para atender a clientes sin importar su estatus migratorio. USC ahora ha desarrollado un programa un programa más pequeño en el Consulado General de El Salvador, en Los Ángeles.

“Las familias que están experimentando altos niveles de estrés y de ansiedad debido a su estatus migratorio como personas indocumentadas pueden aprender a lidiar con ello apoyándose las unas a las otras.”

“Esperamos estar también creando una cultura donde las personas se sientan cómodas acudiendo a servicios para la salud mental,” dijo la Dra. Helu-Brown, quien trabaja como coordinadora clínica y persona de contacto del programa.

Las personas que participan en el programa se reúnen con un/a interin@ de USC que trabaja bajo la supervisión de un/a trabajor/a social con licenciad@, quien ha recibido entrenamiento para evaluar de manera rápida la salud mental de la persona. Si se trata de un caso sencillo, l@s interin@s proveen una breve terapia cognitiva de comportamiento, durante la cual se concentran en enseñar mecanismos de afrontamiento (coping skills) y en enseñar a adult@s cómo lidiar con la ansiedad y la depresión.

Si la persona tiene una condición más seria relacionada con su salud mental, el/la interin@ va a remitirl@ a un proveedor de servicios de la comunidad para que pueda recibir un nivel más alto de cuidado. USC también está planeando proveer tratamientos a través de la tele (telehealth treatments) para niñ@s en el año 2018.

La esperanza de la Dra. Helu-Brown es ver que l@s trabajadoeres/as sociales ponen en práctica las lecciones aprendidas de su experiencia durante último año en su trabajo con los consulados, donde hay programas a disposición de  quienes se encuentran bajo el peligro de ser deportad@s; y con centros comunitarios para apoyar a inmigrantes.

“[Estos programas] están tratando de proveer oportunidades de trabajo. Están tratando de proveer servicios relacionados con la salud; escuelas para sus hij@s; ayuda legal. Eso puede ayudar a calmar un poco de esa ansiedad,” dijo la Dra. Helu-Brown.

Pero también observó que las familias que están sufriendo de estrés y ansiedad debido a carecer de documentos pueden aprender a lidiar con estos sentimientos apoyándose entre sí.

“Lo que les digo es que siempre traten de aprovechar el apoyo que reciben de su comunidad,” planteó la Dra. “Es importante que se mantengan junt@s y que se apoyen entre sí. Si la persona es religiosa o espiritual, que extraiga de eso fuerza y esperanza. Y entender que la política medio que va y viene. Tal vez ahora las cosas son de cierta manera, pero esperemos que cuando el tiempo pase y la gente aprenda de sus experiencias las cosas tal vez se vuelvan un poco diferentes.”

El Instituto sobre Políticas Migratorias (MPI, siglas del inglés) y el Instituto Urbano ofrecen una lista abarcadora de recomendaciones para proveedores/as de la salud y los servicios humanos que trabajan con familias y niñ@s inmigrantes, basada en intervenciones que han sido exitosas en diversas ciudades, entre las que se encuentran:

Apoyarse en organizaciones tales como escuelas y universidades, así como en organizaciones comunitarias, religiosas y de apoyo (advocacy) para cubrir las carencias que existen en la prestación de servicios. Por ejemplo, la lista destaca que el personal que trabaja en las escuelas en Los Ángeles fue capaz de incorporar como parte de sus servicios, programas comunitarios para la salud mental, mientras que los bachilleratos en Chicago contrataron a psicólog@s específicamente para asuntos relacionados con inmigración. Las organizaciones dedicadas a abogar por l@s inmigrantes en todo el país han ayudado también a establecer grupos de apoyo para familias afectadas por las deportaciones y se han reunido para proveer apoyo financiero a corto plazo a familias cuyos miembros tienen estatus legales diversos.

Fortalecer la confianza en los proveedores de servicios mediante el trabajo con organizaciones que tienen lazos profundos con las comunidades. Las familias con inmigrantes indocumentad@s tienden más a confiar en organizaciones que han demostrado defender a sus comunidades, compartir las mismas creencias religiosas; y que contratan personal cuyas raíces son las mismas que las de las comunidades a las cuales prestan servicios.

Desarrollar un entendimiento de los diversos estatus migratorios y ponerse en contacto con especialistas de inmigración para compartir sus experiencias y así ayudar a evaluar cuáles son las opciones de ayuda. Por ejemplo, el Departamento de Illinois para Menores y Familias (DCFS, siglas en inglés) ofrece a l@s trabajadores/as sociales del estado, en una conferencia que tienen cada año, sesiones de capacitación sobre asuntos de inmigración; y crearon un manual para trabajadores sociales que explica los diferentes estatus migratorios y cómo pueden estos afectar al bienestar infantil.

Coordinar con las agencias de bienestar infantil, de Inmigración y Aduana; y con consulados extranjeros para garantizar que los derechos de los menores sean protegidos, para cerciorarse de que los padres/madres mantengan contacto con sus hij@s; y planear para la reunificación familiar. Por ejemplo, el DCFS de Illinois ha trabajado de manera exitosa con el consulado mexicano para localizar a l@s padres y madres que fueron deportados y conducir visitas al hogar en México para asegurarse de que los niñ@s que son reunid@s con sus padres/madres se encuentran en un entorno seguro y fuera de peligro.

Puede hacer clic aquí para leer la 1ra parte de este blog titulado ‘Vivir con el Miedo a la Deportación’, el cual publicamos la semana pasada. En el mismo discutimos los efectos dañinos que causa el miedo a la deportación para niñ@s, y usamos ejemplos concretos de trauma.

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