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El Bienestar de las Mujeres Latinas Inmigrantes y de sus Hijos/as y su Acceso a Servicios de Ayuda post-Detención

Thursday, June 13th, 2019

La información en este blog es parte de nuestro informe del Centro Nacional de Investigación sobre la Familia y el Cambio Social, El Bienestar de las Mujeres Latinas Inmigrantes y de sus Hijos/as y su Acceso a Servicios de Ayuda post-Detención. Favor de consultar al informe original para obtener más información sobre este tema y citación adecuada.

Desde el año 2011, los Estados Unidos ha visto un aumento dramático en la llegada de mujeres latinas inmigrantes y sus hijos/as, principalmente de países del triángulo norte de América Central (El Salvador, Guatemala y Honduras). Durante los últimos dos años, el gobierno de los EE.UU. detuvo a más de 150,000 núcleos de familias inmigrantes, principalmente mujeres centroamericanas que estaban viajando con sus hijos/as. La evidencia sugiere que lo que motiva a la mujer centroamericana a emigrar y lo que sufre durante el proceso migratorio, con frecuencia está vinculado a la violencia. No obstante a esto, una vez llegadas a los EE.UU., la situación que experimentan no es siempre una de apoyo a sus derechos, a la recuperación que tanto necesitan, a su seguridad o sanación. De hecho, las mujeres centroamericanas y sus hijos/as que son arrestados/as y detenidos/as en centros de detención de los Estados Unidos, con frecuencia vienen huyendo de situaciones de violencia doméstica y/o sexual y de las tasas más altas de femicidio en todo el mundo. Muchas mujeres se presentan a la frontera entre EE.UU. y México en búsqueda de seguridad para sí mismas y sus hijos/as, no obstante saber que podrían detenerlas y tal vez separarlas de sus hijos/as.

Aquellas que viajan solas o han sido separadas de sus hijos/as, pueden ser mantenidas bajo detención de forma indefinida, mientras transcurre su proceso de solicitud de asilo. Aunque cualquier período de tiempo en detención, no importa lo pequeño que sea, se puede considerar como dañino; mientras más tiempo permanecen detenidas las mujeres, mayor se vuelve el riesgo de que ellas y sus hijos/as vuelvan a ser traumatizadas/os. Las mujeres que provienen del triángulo del norte de América Central (ej. El Salvador, Guatemala y Honduras) experimentan una diversidad de formas de violencia, que incluyen la violencia doméstica, la violencia sexual y el femicidio. La información más reciente sobre el femicidio a nivel mundial, el cual es el asesinato de mujeres y niñas causado específicamente por ellas pertenecer al género femenino; colocan a El Salvador encima de la lista como el país con la tasa más alta en el mundo; con Guatemala y Honduras siguiéndole no muy de lejos. Las tasas de femicidio en El Salvador, por ejemplo, sobrepasan las tasas generales de homicidio en países que tienen las tasas más altas de homicidio en el mundo. Las Naciones Unidas plantea que la prevalencia del femicidio va en incremento y su impunidad se va extendiendo, sobre todo en América Central.

Puede encontrarse una cantidad cada vez más creciente de literatura que reconoce el papel que juega la violencia en el interés de emigrar de las mujeres y en las migraciones que tienen lugar a nivel internacional; usándose como una estrategia de escape o resistencia a la violencia y la opresión. El proceso migratorio, sin embargo, presenta nuevas amenazas de violencia y las mujeres centroamericanas se vuelven vulnerables a abusos verbales y físicos, violencia sexual, explotación y trata humana, y a otras formas de violencia; en el transcurso de su viaje atravezando México en camino a los EE.UU. De hecho, muchas mujeres se enfrentan a formas adicionales de violencia de género y explotación laboral una vez llegan a los Estados Unidos. La desigualdad de género, el aislamiento social, la inseguridad económica y la vulnerabilidad legal, son todos factores que contribuyen a las experiencias de violencia que sufren las mujeres antes, durante y después de su migración a los EE.UU. Además, las mujeres inmigrantes enfrentan múltiples obstáculos para el logro de una seguridad yayuda; por ejemplo, en relación a no hablar el idioma del país, a la falta de información y conocimiento que poseen (o al hecho de que poseen información errónea), el miedo a las medidas que podría tomar inmigración, lo que sienten se espera de ellas como mujeres y la vergüenza que tal vez sientan de expresar los abusos que les han sucedido o les están pasando.

A pesar de existir la posibilidad de que cumplan con los requisitos que les permiten recibir múltiples remedios migratorios de ayuda, como son el asilo por motivo de violencia doméstica; estas mujeres son con frecuencia detenidas, a veces con sus hijos/as menores, en grandes instalaciones donde las hacen residir, encerradas, sin acceso a representación legal u otros servicios. Los negativos efectos biológicospsicológicos-sociales duraderos que provoca su detención se suman a la violencia que pueden haber experimentados antes y durante su migración; lo que podría traer consigo la presencia de niveles más altos de trauma.

Las evidencias empíricas sugieren que entre los efectos que puede causar la detención a poblaciones que han sido previamente traumatizadas, se encuentran: las autolesiones, consideraciones de suicidio e intentos de suicidio, depresión, estrés traumático y ansiedad. Estos efectos emocionales negativos que puede causar la detención han sido bien documentados en la literatura. Existe un vínculo entre la detención y niveles más altos de vulnerabilidad ante la posible ocurrencia de sucesos traumáticos adicionales y ante el suicidio; pudiendo también causar daños psicológicos duraderos y un incremento general en la necesidad de servicios relacionados con la salud mental.

Como resultado de esta investigación y de recientes reportes sobre casos de violencia, abuso y acoso abiertos; el tratamiento que reciben estas mujeres detenidas y las condiciones bajo las cuales viven en detención se han vuelto el motivo de una creciente preocupación entre activistas, profesionales y personas que luchan por los derechos de los/as inmigrantes. Desafortunadamente, poco se sabe sobre las necesidades y experiencias de las mujeres en preparación para ser liberadas y que acaban de salir de detención; y a pesar de ello, a muchas/os intercesoras/es y profesionales les preocupa el aislamiento social de las mujeres y la falta de acceso a ayudas y servicios.

Este informe describe los hallazgos de un estudio de investigación que persiguió: entender las experiencias por las que pasan las mujeres latinas y sus hijos/as cuando han pedido asilo debido a violencia de género; documentar las experiencias de las mujeres detenidas durante el proceso de solicitud de asilo a causa de violencia de género; las consecuencias de la detención en personas sobrevivientes de violencia; y las necesidades de servicios post-detención. Cuando puede entenderse el proceso de detención, las experiencias de las latinas cuando están detenidas, la re-traumatización y re-victimización que pueden sufrir, necesidades específicas y servicios necesarios de asistencia a las sobrevivientes en detención y post-detención; se pueden presentar recomendaciones fundamentadas con esta información para la recomendación de políticas y la priorización del desarrollo de prácticas que promuevan el uso de métodos con conocimiento del trauma, a todos los niveles de servicio.

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